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viernes, 20 de mayo de 2016

La Adolescencia. (Para padres e hijos)



 Lic. Carina Torrez





De acuerdo a diversos estudios y experiencia clínica, dos especialistas en el tema como son Aberastury y Knobel han descrito una serie de características por las cuales reconocer lo que ellos llaman: "Síndrome de la adolescencia normal". Tales características son las siguientes:

- Búsqueda de sí mismo y de la identidad
- Tendencia grupal
- Necesidad de intelectualizar y fantasear
- Crisis religiosas, que pueden ir desde el ateísmo más intransigente hasta el misticismo más fervoroso
- Desubicación temporal
- Evolución sexual manifiesta, que ve desde el autoerotismo (masturbación) hasta la sexualidad genital adulta
- Actitud social reivindicatoria con tendencias anti o asociales de diversa intensidad
- Contradicciones sucesivas en todas las manifestaciones de la conducta
- Separación progresiva de los padres
- Constantes fluctuaciones del humor y del estado de ánimo

Lo que caracteriza esta etapa en un proceso de desprendimiento. También podemos encontrar la contradicción que lleva al adolescente a moverse entre el impulso al desprendimiento y la defensa que impone el temor a la pérdida de lo conocido.
Es una etapa de ambivalencia emocional, dolor, confusión, y muchas veces constantes fricciones con el medio familiar y el entorno en que habita.

El adolescente atraviesa un TRIPLE DUELO:
1) Duelo del cuerpo infantil
2) Duelo por la identidad infantil
3) Duelo por los padres de la infancia.





CUERPO








Aparecen caracteres sexuales primarios (aumento del tamaño de los genitales) y secundarios (vello facial, axilar, pubiano, y en las mujeres aumento del pecho)
Los varones a diferencia de las mujeres, cambian la voz como indicio de la pérdida de su bi-sexualidad.

El inicio de la maduración sexual se da, en la niña, por la primera menstruación y en el niño por la polución nocturna.

El pre-adolescente para sentirse conforme con el cuerpo, debe renunciar al cuerpo de niño.
Esto implica el proceso de duelo citado anteriormente. No se debe olvidar que en la adolescencia también se abandona la fantasía de la bi-sexualidad, a partir de la cual se hace más frecuente la actividad masturbatoria.

Masturbación: Luego de una etapa de latencia, la inminente madurez genital lleva al adolescente a retomar esta actividad sexual, y con ella realiza un aprendizaje y asunción de su nueva identidad genital.

Las dos funciones más importante de esta práctica son:
1) ayudar al adolescente a aceptar su sexo
2) lo ayuda a luchar contra la primitiva tendencia al incesto.

Coordinación Psicomotriz: Si bien en la adolescencia se da la plenitud del desarrollo motor, se suele observar cierta torpeza en los adolescentes. Si bien nos puede parecer contradictorio, la razón de esta torpeza es el proceso de adaptación a un cuerpo "nuevo" en tamaño, fuerza y sensibilidad.

Renuncia al incesto: Con la madurez genital, el ser humano adquiere la capacidad de efectuar la unión incestuosa y de satisfacer la antigua fantasía de tener un hijo con el progenitor del sexo opuesto. Esta fantasía en la adolescencia es ahora realizable. Es por ello que la confrontación con quién ocupa este lugar en la familia, la búsqueda de grupos de pertenencia, y hasta incluso la masturbación se pueden considerar "saludables" al momento de enfrentar y vencer esta fantasía inconsciente de incesto.




IDENTIDAD




El adolescente debe enfrentar cambios en cuanto a las responsabilidades, expectativas e ideales (en parte propios, pero mayormente por exigencia de sus padres).
Durante la adolescencia se ensayan distintas identidades, a fin de intentar cumplir o evadir esas nuevas expectativas. Los adultos deben permitir sus ensayos y no deben provocarlos, sino acompañarlos y de ser necesario, confrontarlos.




LOS PADRES Y LA SOCIEDAD




Este punto es el que más resistencia genera en el adolescente, ya que debe aprender a renunciar a la imagen ideal de los padres de la infancia. Aparecen sentimientos de ambivalencia hacia los mismos (amor-odio); confrontación y principalmente dolor por el desprendimiento que esta etapa genera.
Los padres también deben atravesar el duelo por estos hijos. Tiene que desprenderse del hijo niño y evolucionar a una relación con el hijo adulto. Esto confronta a los padres a la conciencia de su propio devenir, el envejecimiento y la muerte.
La capacidad y logros crecientes de los hijos los obligan a enfrentarse con sus propias capacidades y evaluar sus logros y fracasos.
Sin embargo, el conflicto comienza cuando el adolescente comienza a asumir su identidad sexual en plena madurez, lo que lo convierte en "procreador" y a su vez en "competidor" con el progenitor de su mismo sexo.





Se requiere de madurez en el adulto, a fin de aceptar la madurez intelectual y sexual del hijo adolescente. Para quienes carezcan de esta madurez, les resultará mucho más dificultoso acompañar a sus hijos en esta etapa tan particular de la vida.


BIBLIOGRAFIA

- "La adolescencia normal" Aberastury - Knobel. Ed. Paidós

lunes, 18 de abril de 2016

Violencia en la pareja. Indicadores y prevención.

Por la Lic. Carina Torrez


ADVERTENCIA: Algunas imágenes pueden resultar sensibles para el lector.

Teniendo presente los casos que se han conocido en estos últimos tiempos sobre violencia familiar, que han llegado al punto de producir centenares de muertes en la Argentina, creí interesante escribir un artículo sobre cómo intentar prevenir estas situaciones límites.
En principio, se me ocurrió basarme en un libro de Graciela B. FERREIRA, "Hombres violentos, mujeres maltratadas: aportes a la investigación y tratamiento de un problema social." (1992), en el cual describe las características observadas en los VARONES VIOLENTOS.

Es por esto que  si están en una relación de noviazgo, pareja o matrimonio en la que encuentran algunos de los siguientes indicadores, sepan que están frente a una relación patológica que puede terminar en un caso de violencia de género o violencia familiar.


INDICADORES

• El novio o pareja de una muchacha controla todo lo que ella hace, exige explicaciones por todo y pretende conocer hasta su pensamiento más recóndito porque no quiere que tenga "secretos" con él.

• Quiere saber con lujo de detalles a dónde va, dónde estuvo, con quiénes se encontró o a quiénes va a ver, los horarios y el tiempo que permaneció en cada lugar, cuánto tiempo estará fuera y el horario de regreso, lo cual comprobará con sucesivas llamadas telefónicas, mensajes de texto o "pasadas" por la casa de ella.

• Revisa el celular de ella, sus mails o historial de internet.



• De manera permanente vigilacritica pretende que ella cambie su manera de vestir, de peinarse, de maquillarse, de hablar o de comportarse.
• Formula prohibiciones o amenazas respecto de los estudios, el trabajo, las costumbres, las actividades o las relaciones que desarrolla su novia o pareja.
• Fiscaliza a los familiares, los amigos, los vecinos, los compañeros de estudio o trabajo, sospechando, desconfiando o criticándolos después de querer conocerlos a todos para ver cómo son.
• Hace escándalos en público o en privado por lo que ella u otros dijeron o hicieron.
• Deja plantada a la novia en salidas o reuniones, sin explicar ni aclarar los motivos de su reacción.
• No expresa ni habla acerca de lo que piensa, o desea, pero pretende que ella adivine todo lo que le sucede y actúe de manera satisfactoria, sin que él deba molestarse en comunicar nada.




viernes, 8 de abril de 2016

Sufre "ATAQUES DE PÁNICO"? Empiece a solucionarlo desde ahora

Por la Lic. Carina Torrez





DESCRIPCIÓN - RECOMENDACIONES - CONSEJOS PARA EL MOMENTO DEL ATAQUE


Los famosos ataques de pánico, son también llamados “crisis de angustia”, según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Desórdenes Mentales (DSM-IV). Les cuento que este manual fue creado por la Asociación Psiquiátrica Americana (USA) cuya primera versión, el DSM-I, se editó en el año 1952. Tengan en cuenta este dato para algo que les voy a contar más adelante.

Volviendo al tema del “Panic Attack” o como a ustedes más les guste llamarlo, puede aparecer en distintos trastornos de ansiedad, por ejemplo: el trastorno de angustia, las fobias (fobia social, fobia específica), el trastorno por estrés postraumático (TEP), o el trastorno por estrés agudo. Lo más importante para hacer un correcto diagnóstico de estos trastornos, es tener en cuenta en qué contexto aparecen.

Dice el DSM-IV:
“Existen tres tipos característicos de crisis de angustia, que se diferencian por el modo de inicio y la presencia o ausencia de desencadenantes ambientales:
- crisis de angustia inesperadas (no relacionadas con estímulos situacionales), en las que el inicio de la crisis de angustia no se asocia a desencadenantes ambientales (es decir, aparecen sin ningún motivo aparente);
- crisis de angustia situacionales (desencadenadas por estímulos ambientales), donde la crisis de angustia aparece de forma casi exclusiva inmediatamente después de la exposición o anticipación de un estímulo o desencadenante ambiental (p. ej., ver una serpiente o un perro desencadena automáticamente una crisis de angustia), y
- crisis de angustia más o menos relacionadas con una situación determinada, las cuales tienen simplemente más probabilidades de aparecer al exponerse el individuo a ciertos estímulos o desencadenantes ambientales, aunque no siempre existe esta asociación con el estímulo ni tampoco siempre el episodio aparece inmediatamente después de exponerse a la situación (p. ej., las crisis tienen más probabilidades de aparecer al conducir, pero a veces el individuo puede llevar su coche sin sufrir ninguna crisis de angustia, o bien padecerla a la media hora de estar conduciendo).”


El DSM-IV (Editado alrededor del año 1990) indica como criterios para diagnosticar el ATAQUE DE PANICO lo siguiente:

“Aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos, acompañada de cuatro (o más) de los siguientes síntomas, que se inician bruscamente y alcanzan su máxima expresión en los primeros 10 min:
(1) palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca
(2) sudoración
(3) temblores o sacudidas
(4) sensación de ahogo o falta de aliento
(5) sensación de atragantarse
(6) opresión o malestar torácico
(7) náuseas o molestias abdominales
(8) inestabilidad, marco o desmayo
(9) desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo)
(10) miedo a perder el control o volverse loco
(11) miedo a morir
(12) parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo)
(13) escalofríos o sofocaciones ”



miércoles, 6 de abril de 2016

Orientación, evaluación y tratamiento psicológico con niños

Por Lic. Florencia Rojas

En ocasiones  nos sentimos preocupados por el comportamiento  o actuación de nuestros hijos en diferentes etapas de su vida. La  mayoría de las veces se trata de comportamientos normales por la edad, que pueden ser manejado con la información adecuada (dada por los padres ,docentes , tutores etc.) y en otros cuando esos comportamientos  se presentan de manera recurrente e insistente los lleva  a tener dificultades y conflictos ya sean en el ámbito escolar o familiar,  haciendo que  los padres no encuentren la manera de ayudarlos  y acudan  entonces  a la consulta psicológica.

¿Cómo  nos damos cuento  si nuestros hijos tienen  algún problema que amerita concurrir a un psicólogo infantil?
Los niños encuentran diversos modos de manifestar algo que les preocupa o los angustia.
A través de caprichos, de dificultades para dormir, despertándose de noche con temores nocturnos, pesadillas, pueden sufrir enfermedades recurrentes, reaccionar agresivamente ante los limites de los padres o docentes, y en otras cosas las dificultades aparecen relacionadas con problemas  escolares ya sea de conducta o  aprendizaje.
También los cambios  corporales y sociales por los cuales los niños atraviesan a lo largo de su desarrollo madurativo, en algunas ocasiones, les genera miedo que condicionan el desenvolvimiento en la vida cotidiana.

¿Cómo  aborda un psicólogo infantil este tipo de dificultades?



 Con los niños  este tipo de tratamiento se lleva a cabo utilizando el juego y el dibujo como herramienta para elaborar conflictos. A su  vez se acompaña de un trabajo paralelo con los padres para poder pensar juntos que le está pasando al niño y como ayudarlo.